Cordoba 82 , Colonia Roma,  Ciudad de México, 06700    Tel +52 +55 55146097 


México pide pausa a nuevos aranceles durante revisión del T-MEC

La revisión del T-MEC continúa avanzando entre negociaciones, temas pendientes y presión arancelaria.

En este contexto, México ha planteado a Estados Unidos una petición concreta: evitar la imposición de nuevos aranceles mientras continúan las conversaciones y buscar condiciones preferenciales para sectores mexicanos que actualmente enfrentan gravámenes.
 

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló el 13 de agosto que la posición mexicana será solicitar que durante la revisión no se incorporen nuevas medidas arancelarias que puedan complicar todavía más la relación comercial regional. Al mismo tiempo, México busca mejorar las condiciones aplicables a sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.
 

Para las empresas con cadenas de suministro entre México y Estados Unidos, la discusión va mucho más allá de los aranceles: también puede influir en costos, planeación de producción, abastecimiento y decisiones logísticas.
 

¿Qué está solicitando México?
 

La intención planteada por el gobierno mexicano es que las negociaciones del T-MEC avancen sin agregar nuevas barreras comerciales durante el proceso. Ebrard también ha señalado que México busca un tratamiento más favorable frente a determinados aranceles ya existentes.
 

Uno de los ejemplos es el sector automotriz. México ha solicitado reducir o eliminar el arancel de 25% que enfrentan determinados vehículos fabricados en el país, argumentando que las condiciones deberían reflejar el nivel de integración productiva que existe entre México y Estados Unidos.
 

El acero y el aluminio también forman parte de las conversaciones. De hecho, estos sectores, junto con las reglas de origen automotrices y temas de seguridad económica, han estado presentes desde las primeras rondas bilaterales de negociación entre ambos países.
 

La revisión del T-MEC sigue abierta
 

La revisión conjunta del acuerdo comenzó formalmente en 2026, seis años después de su entrada en vigor el 1 de julio de 2020.
 

El proceso, sin embargo, todavía no ha concluido. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó el 1 de julio que el acuerdo no había sido renovado en esa primera instancia y que continuarían las conversaciones con México y Canadá. El T-MEC, mientras tanto, permanece vigente.
 

Durante julio, México y Estados Unidos realizaron una tercera ronda bilateral en la que se abordaron temas como automóviles, acero y aluminio, agricultura, temas laborales, seguridad económica y servicios de pago electrónico.
 

Esto confirma que la revisión no gira alrededor de un solo tema: se está analizando buena parte de la estructura que sostiene el comercio regional.
 

¿Por qué esto importa para las operaciones logísticas?
 

Para las empresas manufactureras, automotrices, industriales, farmacéuticas o proveedoras de cadenas productivas, un cambio arancelario puede generar efectos que terminan trasladándose a toda la operación.
 

Una nueva tarifa puede modificar el costo total de abastecimiento, cambiar la conveniencia de ciertos proveedores o provocar ajustes en volúmenes, inventarios y rutas.
 

También puede acelerar decisiones de relocalización de producción o modificar la manera en que las compañías distribuyen procesos entre México, Estados Unidos y Canadá.
 

Desde la perspectiva logística, esto vuelve especialmente importante trabajar con escenarios y no únicamente con itinerarios. Una operación que hoy tiene sentido bajo determinadas condiciones comerciales podría necesitar ajustes si cambian los costos de entrada, las reglas de origen o los requisitos aplicables a determinados productos.
 

La tarea para las empresas no necesariamente es reaccionar anticipadamente, sino identificar qué partes de su cadena tienen mayor exposición.
 

La logística también necesita prepararse para la incertidumbre
 

La solicitud mexicana de mantener una pausa en nuevos aranceles busca dar mayor estabilidad al proceso de negociación. Sin embargo, todavía existen varios temas abiertos entre los tres países.
 

Para las cadenas de suministro, esto significa que 2026 seguirá siendo un año en el que flexibilidad, visibilidad y capacidad de respuesta serán tan importantes como conseguir espacio o negociar una tarifa de transporte.
 

Más que intentar anticipar cada decisión política, las empresas pueden revisar proveedores, rutas, inventarios, reglas de origen y alternativas logísticas para entender cómo responderían ante distintos escenarios.
 

Conclusión
 

La revisión del T-MEC continúa y México busca que el diálogo comercial avance sin añadir nuevas presiones arancelarias, además de conseguir mejores condiciones para sectores estratégicos.
 

Todavía no existe un resultado definitivo.
 

Para las empresas que operan cadenas de suministro entre México, Estados Unidos y Canadá, el mejor enfoque será mantenerse informadas y conservar suficiente flexibilidad para ajustar sus operaciones conforme evolucionen las negociaciones.
 

Porque cuando cambian las reglas comerciales, el impacto no termina en la aduana: se extiende hacia producción, inventarios, transporte y toda la cadena de suministro.